Aunque no existían en tiempos de Jesucristo las profesiones de: economista, sociólogo, trabajador social, etc., no es para nada peregrino establecer que este hombre-Dios admirable si tuvo una conversación profunda…

CRISTO Y LOS ECONOMISTAS

CRISTO Y LOS ECONOMISTAS

Aunque no existían en tiempos de Jesucristo las profesiones de: economista, sociólogo, trabajador social, etc., no es para nada peregrino establecer que este hombre-Dios admirable si tuvo una conversación profunda y densa con los proto-economistas y otros proto-profesionales de su época.

Recordemos la capciosa pregunta de aquellos sabios que andaban siempre tendiéndole trampas: “¿Hay que pagar impuestos?” —le preguntaron—Jesucristo, que conocía bien por donde iba aquel asedio les pide a los inquisidores que le muestren una moneda. Tomándola en sus manos les enseña un lado de la moneda y les re-pregunta algo así como: ¿de quién es esta imagen acuñada en la moneda? Y los economistas no vacilan en contestar al unísono: “del CESAR” …bueno, concluye, el paciente divulgador de la Verdad: “Dad al Cesar…lo que es del Cesar”.

Hoy, casi dos mil años después, parece muy claro que hay que pagar impuestos. Y es una respuesta dirigida a todos, no se escapa Warren Buffet, ni Slim, ni Trump. Con esta respuesta los inquisidores-economistas fueron, probablemente, desarmados de su intención de develar a un Hombre-Dios anti sistémico y/o anárquico.

En otra ocasión, los cobradores de impuestos trataban de localizar a Jesucristo y a uno de los que después serían parte de sus apóstoles, claramente querían cobrarle un impuesto por ser persona natural, seguramente ignoraban que era DIOS-Hombre, y Jesucristo manda al apóstol a tirar el anzuelo para atrapar un pez con la instrucción siguiente: cuando lo pesques saca de su interior una moneda y paga con ello al cobrador de impuestos. Jesucristo nos exhortaba primero a pagar impuestos y después El mismo, no importando su condición de DIOS, también pagó impuestos. No demando, no exigió que se le exonerara de pagar impuestos. Hoy, los economistas contemporáneos, no podrán salir a defender que a algunos empresarios se les debe exonerar el pago de los impuestos.

Hay muchos ejemplos en las sagradas escrituras del diálogo que el Dios-Hombre siempre quiere establecer con economistas y con otras muchísimas profesiones. Me quedo con este pasaje de la Viuda de Sarepta, referido también por Jesucristo como un pasaje admirable con Elías como protagonista, donde a pesar de que esta mujer en extrema pobreza apenas dispone en su alacena de un puñado de harina y un poco de aceite elabora un pan y lo comparte primero con el profeta Elías. Aquí, creemos, Jesucristo nos exhorta a compartir…y esto es bastante curioso porque muchos economistas no exigimos que los multimillonarios compartan su riqueza, o que usted, estimado lector, comparta con el más necesitado…cada quien, dicen los neoliberales, es responsable de producir y/o agenciarse los bienes y servicios esenciales para subsistir. Pero, Jesucristo, en sentido contrario a tal racionalidad, nos pide que veamos la gran lección de la viuda de Sarepta: compartiendo lo único que tenía para subsistir. Para los economistas sería verdaderamente irracional que los pobres extremos compartan de lo poco que tengan con otros más necesitados. Los economistas, la mayor parte de las veces, descartan que haya algo trascendental en el misterio de compartir con los demás.

Para los economistas resulta extraordinariamente difícil, aunque no imposible, no ser cartesianos por aquello de: “No aceptar como verdadera cosa alguna que no se sepa con evidencia que lo es”.

Tanto los economistas pro-capitalistas como los pro-comunistas nos ajustamos a la premisa de la evidencia o la demostración irrefutable de que solo el mercado, en un caso, puede repartir bienes y servicios y; en el otro caso, solo el poder de un Estado omnipotente puede repartir a cada cual según sus necesidades. Es decir, los economistas se cierran a defender o al mercado o al Estado…no existen otras alternativas.

¿Qué tenemos en Honduras? Si es la defensa fundamentalista del mercado estaremos defendiendo que a los pobres multimillonarios hay que exonerarles de pagar impuestos para que puedan generar empleo. Si es la defensa fundamentalista del Estado, estaremos exigiendo entregar la libertad de los individuos a un Estado todo poderoso que dará a todos por igual. Aquí, nos volvemos a Descartes, preguntado si existen evidencias en la Historia de que entregando la libertad de los individuos a una clase dirigente que producirá la mejor sociedad humana posible. No por la literatura de Orwell, “Rebelión en la Granja” o “1984”, más bien por la propia observancia imparcial de la realidad, pues, realmente, nos encontramos que, en ambos casos, Mercado o Estado, siempre surge una clase dirigente aburguesada que coge para sí 10 y reparte 2 a los demás.

En nuestra Honduras requerimos, con urgencia, que los políticos más que los economistas, dejen entrar a Jesucristo a sus casas y conversen extensamente sobre la precariedad extrema del mundo hondureño que hemos logrado construir. No tengo la menor duda que de este encuentro luminoso con la oscuridad saldrán muchos “Zaqueos” que dirán: hoy ha llegado la salvación a esta casa…y estarán impelidos a devolver lo tomado de manera deshonesta.

Honduras, no es el mundo, pero es nuestro mundo y los economistas del patio bien haríamos en conversar, todos los días, con Jesucristo quien es: Camino, Verdad y Vida.

También toda la humanidad, sin excluir a los que trabajan en los Organismos Financieros internacionales, bien harían en descubrir el Alfa y el Omega que es el Gran Redentor.

Descargar
March 17, 2017 - 6:09 pm
application/pdf
291.00 kB
v.1.7 (stable)

  • Enlaces sociales:

Deja una respuesta